Para entender semejante entusiasmo hay que remontarse a 1986, año en el que la Argentina habÃa logrado su segundo Mundial. Pasaron 36 años, varias frustraciones, finales perdidas, y equipos que prometÃan pero que no terminaban de dar el saldo en los momentos decisivos. La ansiedad era cada vez más grande, el deseo y la obsesión, también. Pero a diferencia de otros años habÃa antecedentes alentadores: la Copa América de 2021 en el Maracaná y la FinalÃsima ante Italia daban esperanzas.
La Selección de Lionel Scaloni llegó a esa final con el desafÃo enorme de enfrentar a Francia, el último campeón, nada menos. Pero con la convicción de haber recorrido el camino a la final de menor a mayor, sobreponiéndose a momentos difÃciles, con un Messi más lÃder que nunca, y un equipo que a partir de su arquero y en todas las lÃneas generaban mucha confianza. Francia era el último obstáculo: no llegaba en su mejor versión futbolÃstica, pero contaba con jugadores de enorme jerarquÃa y con Mbappé, compitiendo con Messi por ser el mejor del Mundial.
Repasando, tras perder en el debut ante Arabia Saudita, los de Scaloni vencieron luego en fase de grupos a México (2 a 0) y a Polonia (2 a 0). En octavos Australia (2 a 1), en cuartos a PaÃses Bajos (2 a 2 y triunfo en los penales) y a Croacia (3 a 0), en semis.
Francia le habÃa ganado en fase de grupos a Australia (4 a 1) y a Dinamarca (2 a 1), y luego perdió con Túnez (1 a 0). En octavos eliminó a Polonia (3 a 1), en cuartos a Inglaterra (2 a 1) y en semis a Marruecos (2 a 0).
La Argentina salió a la cancha con: Dibu MartÃnez; Nahuel Molina, Cuti Romero, Nicolás Otamendi y Nicolás Tagliafico; Angel Di MarÃa, Rodrigo De Paul, Enzo Fernández y Alexis Mac Allister; Lionel Messi y Julián Alvarez.
Francia formó de la siguiente manera: Hugo Lloris, Jules Koundé, Raphael Varane, Dayot Upamecano, Theo Hernández; Aurélien Tchouameni, Adrien Rabiot; Ousmane Dembélé, Antoine Griezmann, Kylian Mbappé; Olivier Giroud.
La final fue, para muchos, la más emotiva y dramática de la historia de los Mundiales. Para los argentinos seguramente la más recordada. El primer tiempo de la Albiceleste fue casi perfecto. Borró de la cancha a un rival de la jerarquÃa de Francia, anotó dos goles y se fue al descanso con la certeza de que si mantenÃa el nivel, el tÃtulo no podÃa escaparse.
La presión alta y constante de los sudamericanos dio resultado. Di MarÃa fue una pieza clave, como en todo el Mundial. Fideo no habÃa jugado la semifinal ante Croacia, y a los 20 minutos con una gran jugada individual generó el penal que le dio a la Argentina la ventaja inicial: eludió a Dembelé por la banda izquierda, entró al área y el mismo Dembelé lo tocó levemente desde atrás. El rosarino cayó, tal vez exagerando el impacto, y el árbitro polaco Szymon Marcianiak cobró la falta. Messi definió bárbaro a la izquierda de Lloris para el 1 a 0.
Argentina siguió siendo superior. Y a los 36 en un modelo ejemplar de contraataque la Albiceleste estiró la diferencia. Di MarÃa esta vez le dio el cierre a la jugada marcando el gol, pero en la previa Messi, Julián y Mac Allister, tocando de primera, hicieron por la derecha una combinación perfecta para que Fideo ponga el 2 a 0 entrando desde la izquierda.
Tanta fue la superioridad de Argentina que el DT Deschamps movió el banco a los 41 minutos del primer tiempo, con dos cambios: salieron Dembelé y Giroud y entraron Kolo Muani y Thuram.
PodrÃa decirse que hasta los 78 minutos de juego nadie dudaba de que la Argentina se encaminaba hacia el tÃtulo, de manera justa y merecida. Francia buscaba pero sin claridad y casi no generaba peligro en el arco del Dibu.
Pero el campeón del mundo vigente no se iba a resignar a perder el tÃtulo con facilidad. Y a los 78 minutos, un pelotazo para Thuram que no encontró bien parado a Otamendi terminó con penal del defensor argentino. Mbappé puso el 2 a 1 parcial a 10 del final, y el sufrimiento comenzó para los sudamericanos.
Apenas un par de minutos después, se le vino la noche a la Argentina. TodavÃa sacudida por el golpe, Mbappé aprovechó una muy buena combinación de toques al borde del área y sacó un remate imparable para el arquero argentino, marcando el 2 a 2 final del tiempo reglamentario. Con poco, Francia llegaba a un empate impensado minutos antes.
Llegó el tiempo suplementario. HabÃa más, mucho más. A los 107 de juego, Messi con suspenso puso el 3 a 2 que parecÃa definitivo. Tras un pelotazo de Montiel, Lautaro la bajó bárbaro para Messi, la Pulga la cedió para el jugador de Inter que sacó un gran remate; Lloris tapó como pudo y Messi marcó el gol. La pelota entró en su totalidad, previó chequeo del VAR (que también revisó si no habÃa en la jugada previa posición adelantada) y la locura se desató en el estadio Lusail.
Sin embargo, a los 115, tras un tiro de esquina, Mbappé capturó un rechazo, remató al arco y el balón dio en el codo de Montiel: penal. Mbappé, otra vez, no falló: 3 a 3 y a los penales.
Claro, para darle más dramatismo, como si se tratara de una pelÃcula hollywoodense, en el minuto final del suplementario pasó de todo: Kolo Muani, tras un pelotazo, quedó mano a mano con el Dibu para darle el tÃtulo a Francia, pero el arquero con su pierna izquierda tapó el gol. Una de las atajadas más importantes del fútbol argentino, sin dudas. Enseguida, en la contra, Lautaro cabeceó desviado lo que pudo haber sido el 4 a 3 final.